Huella
(Al maestro Dokushô)
Llegaste ligero
y te posaste,
sin ruido,
en mis aguas tranquilas.
Tu vuelo rasante,
las removió.
Comenzaron a moverse,
a formar minúsculas olas,
que entretejían resplandores.
Al final tus alas
tocaron mis aguas
y sentí ser.
Y te posaste en mí.
Y sentí tu hotsu
en mi espalda.
Era la señal.
La huella en mi corazón.
(Agustín Vázquez)
12/03/2007 20:56 Autor: zaragozazen. Enlace permanente.
