(Retiro Guayente 1 al 3 de febrero de 2008)

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EN LA NIEVE LA RAMA FLORECIDA

  Febrero nos saludaba con un tiempo propio de incertidumbres. Las montañas del Pirineo aragonés nos acogieron como dijo muy acertadamente nuestra instructora Mar López "como el útero de una madre". La belleza del paisaje y la armonía entre él y nosotros se manifestaron en aquel instante como el abrazo de una madre que acoge a sus hijos para mostrarles la belleza de la vida, en la que en sus entrañas se manifiestan sus secretos.

A partir de aquí entre la acogida y la ternura de lo que se iba a desarrollar en aquel lugar tan privilegiado -con tanta historia e historias entre sus paredes-, nos dispusimos a profundizar en la base de Shojin Ryori.

Comenzábamos el fin de semana con expectativas de nieve que no llegó hasta el domingo que a la hora de partir unos minúsculos copos se estrellaron en mi forro polar y se produjo la maravilla de ver la perfección de un copo de nieve. Era el regalo del retiro que habíamos concluido.

El lugar nos regaló una convivencia con una comunidad de los Hermanos de la Salle que desde el silencio nos facilitaron toda la labor para que nuestro proceso siguiera de forma natural. Nos cedieron su comedor y ellos las comidas las hacían en un reservado de la cocina. Un acto de entrega y de fuse total.

La meditación en una ermita del siglo XIII fue otro regalo de este retiro. El zazen en un lugar donde han sucedido tantas historias y con tanta Historia fue una vivencia de unión total con todo el universo.

Miguel Angel nos enseñó unas mínimas bases y conocimientos de la cocina de Shojin Ryori. Hubo momentos importantes dentro de la cocina. La presentación de los alimentos que habíamos comprado antes de empezar a manipularlos, era un sentimiento de agradecimiento a la madre tierra por todo aquello que se nos había dado para mantenernos y seguir practicando la vía del Buda. Ver ante aquella mesa todo tipo de alimentos cada uno con su característica, color, sabor y virtud era una sinfonía.  Aquel era el preludio de lo que iba a suceder. Éramos una orquesta dirigida por Miguel Angel en la cual nosotros, los músicos, íbamos a dar a aquellos alimentos la mejor melodía para la Sangha, a través de todas las notas de color, sabor, y virtudes en una majestuosa, maravillosa y sencilla sinfonía.

La sencillez, la fuerza y la energía era la base de aquella sinfonía.

Mientras en la nieve la rama florecida...

¡Qué decir de la guenmai! ¡Qué proceso! La alquimia de la transformación del arroz desde el lavado hasta su elaboración, pasando por todos las mutaciones para que llegase impecable a la mesa de la Sangha, es una experiencia que surge del corazón como un proceso interior comparable a como se abre el arroz dentro del puchero sin más obtención que abrirse para manifestarse tal cual es: arroz.

En las enseñanzas Miguel Angel nos sintentizó cual era el espíritu de la cocina: Alegría, benevolencia y grandeza de espíritu. Estos son los tres espíritus, sin olvidar la atención a la respiración, al momento presente, mantener la atención y sobre todo no ser prisionero del tiempo.

El domingo amaneció triste. Aquel mandala se deshizo, pero nos fuimos con una gran enseñanza: El zen es servicio, entrega total sin esperar nada a cambio...

...Y en la nieve la rama florecida...

09/07/2008 15:47 Autor: Agustín Vázquez. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LUZ SERENA - RESORT DEL KESA

 ¿Donde mejor que un templo zen para alojarse tan distinguido viajero¿  El kesa  que yo comparto no tiene apego por las palabras definidas con términos orientales, y le gusta de llamarse a sí mismo “nuestra conciencia”. Que realidad más agradable el descubrir Luz Serena , y que acertado el nombre. Para la empresa que ocupa a todos los beneficiarios de este resort esta todo incluido, total comodidad, con agradecimiento a los que hacen posible que nuestra estancia sea serenamente iluminada, todo está previsto, nada que pueda distraer nuestro viaje al conocimiento profundo, a nuestro dialogo interno, que escucharemos  gracias al orden generado por voluntad de la rueda de los acontecimientos de la vida.Muchas y múltiples las hazañas derivadas hacia nuestras compañeras imprescindibles, Mar y Gracia;  gracia y mar se hicieron una para devolver a cada uno su trabajo, nadie puede ocupar tu lugar,  no te puedes evadir de la responsabilidad, eres tú mismo quien debe descubrir tu conciencia, eres el único que puede sentarse, el único que puede cortar, el único que puede coser , en fin el único que tiene la felicidad de esta vida que nos ha sido descubierta para “realizarla conscientemente” y si tienes para ello que respirar cada puntada, cada medida, es mejor que nos acopiemos de una enorme gratitud y paciencia, para con nosotros mismos  sobre todo, por ser los directores de nuestra vida. Sí,  esa vida que a veces nos parece insufrible, es la única que nos da los trocitos sucios y deshechos para rehusarlos y coser con ellos “nuestra conciencia” la de verdad, aunque para ello debamos en ocasiones modificar nuestra conciencia cognitiva para crecer como seres dignos y plenos que disfrutan de toda su existencia sin miedo al aprendizaje del intangible ser.Tras un día, el sábado, agotador todos los análisis  transaccionales habían sido realizados y con más o menos concreción logramos entender el mensaje, uno de tantos, repetido por nuestras amadas compañeras: “lo importante es como” y como en un pestañeo se nos iba esta agradable sensación de hacer lo que realmente quiero hacer.El cesar de nuestro dialogo interno y externo (sensacional comida en cuencos) nos invita a resignarnos en nuestra inpermanencia en el paso del tiempo, pero…  llego el domingo y de premio el maestro Dokusho quiso acompañarnos en el zazen matutino, que pasada, que fuerza hubo esa mañana o ¿solo me lo pareció a mí? Porque, a todos nos supo a poco la costura posterior, todo se cosía solo, es más creo que había alguna máquina cosiendo, nuestra intuición nos arrastraba a la acción justa, sin dudas.Y por fin os cuento el círculo de corazones, que a todos nos gusta leer lo ocurrido y nunca lo podremos explicar con palabras: lo que pasa en ellos. Por qué ¿alguién me explica la emoción que se siente cuando dos compañeras experimentadísimas del camino, Gracia y Mar, se emocionan hasta no poder contener las lagrimas? Pienso que tampoco quieren contenerse y más bien disfrutaron de la emoción; o cuando nos tronchamos de risa cuando nos explica alguien su desdicha y se burla de sí mismo.El otoño en el bosque de Luz Serena imprime su tempo, hay que despedirse, sin apegos, nos llevamos todo, nos lo dan todo, igual que cuando visitas a los que más quieres y te dan todas sus pertenencias y te repiten: vuelve otra vez, vuelve otra vez…..de regreso en la carretera, las coordenadas nos resitúan en unos maravillosos viñedos los de La Vega e imagino igual que aquellos campos de arroz que sirvieron de modelo para el kesa, sabremos modelar el nuestro en nuestro entorno, podremos meditar en la acción diaria…en ello nos afirmamos. De remate durante la seshin tuvimos 100 % luna llena,y de colores, aunque no los veamos, como otras tantas cosas. Se nos olvidó la foto de grupo, no saldremos en la prensa.

La siguiente en Zaragoza el 1 y 2 de Marzo, venir, a todos.           

Alberto Bellera.
06/12/2007 17:25 Autor: Alberto Bellera. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

El Jardinero

Sesshin con Denkô sensei
en Aluenda (Zaragoza) del 26 al 28 Octubre 2007

EL JARDINERO

Cuando la luna apareció con todo su esplendor entre el espacio que dejaban unos pinos frondosos, la maravilla del Universo se realizó una vez más. Fue el momento en que nos dirigiamos hacia el dojo donde nos íbamos a encontrar todos los participantes en la sesshin en el circulo de corazones inicial.

Después de un fin de semana intenso, todos nos dispersamos. Unos volvieron con más rapidez; otros con menos. Yo volví solo. Cuando llevaba un par de kilómetros de camino a casa sentí una sensación muy especial que antes no había vivido. Percibí durante el trayecto que el coche, la carretera y yo éramos una misma cosa. Un universo que inspirábamos y espirábamos en un sentido único: éramos lo mismo. La velocidad del coche, de la inspiración y de la espiración consciente me llevó a un estado de presencia que nunca antes había experimentado. Sentí que era coche…, que era velocidad..., que era inspiración..., que era espiración. Viví una sensación diferente.

En otro lugar el maestro y los instructores, mientras esperaban al tren, se encontraban en la FONDA DE LOS ÁNGELES, tomándose un café a la vez que véian por la televisión la noticia de la consecución del notorio arraigo del budismo.

Todo empezó el jueves 25 de Octubre. Teniendo como testigos las ruinas del Teatro Romano de Zaragoza, Denkô sensei expuso en una conferencia los fundamentos del budismo zen en una charla cuyo título era "La práctica de lo cotidiano". La sala estaba casi llena, y en un ambiente relajado, poco a poco, fue explicando cómo a través del cultivo de la atención se desarrolla la capacidad de autoconciencia para encontrar el eje justo. Con su acento canario tan melódico y placentero, el auditorio se quedó extasiado de cómo el Dharma se expresaba de una forma tan cálida a la vez que tajante. Fue el preludio de lo que íbamos a vivir horas más tarde.

Al día siguiente antes de trasladarnos al lugar donde íbamos a desarrollar la sesshin, comenzamos la jornada haciendo zazen con motivo de que Televisión Española venía a grabar unas imágenes en el dojo para testimoniar la consecución del «notorio arraigo del budismo español». Era un día importante porque el testimonio del budismo (con todas sus escuelas) iba a quedar reflejado de una manera patente.


Al inicio de lattarde nos desplazamos al lugar de la sesshin: Aluenda. Un pueblecito cerca de Zaragoza.
Para la Sangha de Zaragoza la visita de Denkô sensei fue muy enriquecedora. Tanto para el maestro, para los instructores, como para los practicantes. Cada uno por diferentes motivos, pero que confluyeron en un mismo sentir. Era como los diversos riachuelos que bajan de las montañas. Unos llevan más agua que otros, pero todos nos juntamos en un gran río para realizar el viaje hacia el océano. Ese trayecto fue muy rico. Las condiciones se dieron: una impresionante luna llena nos acompañó al inicio de la sesshin.

Para Denkô sensei (en sus palabras), «era importante ya que era un círculo que se cerraba —después de ir durante año y medio por los centros urbanos de la comunidad—, y precisamente en Zaragoza. Por el cariño que profesaba a los instructores Mar y Miguel después de tantos años juntos. Para los instructores porque disfrutaron como el Dharma expuesto por el maestro respiraba frescura, calidad y belleza por todos los poros de su piel; y para los practicantes porque escuchábamos el Dharma donde el linaje se hacía visible, y como la vía del Buda, desde Shakyamuni Gautama hasta Denkô sensei, se actualizaba en un pueblecito lleno de almendros.

El maestro vino con las herramientas. Nos mostró el jardín. Nos enseñó a cuidarlo.Un jardín que tenemos descuidado, y por eso han surgido las malas hierbas; las pisadas que han maltratado las flores y los arbustos, así como las plantas que no han sido regadas… Pero el jardinero nos muestra que no hay que echarle la culpa a nadie, porque para mantener el jardín bello se necesita perseverancia y entrega total para que la belleza se manifieste por sí sola. Por ello es nuestra responsabilidad de que ese jardín esté limpio de malas hierbas, de que las flores más bellas lleven su proceso natural. Esa es la vigilancia que tenemos que hacer. El maestro es el jardinero que nos ayudará a mantener ese jardín bello para que las malas hierbas no se coman a las bellas flores; y para que los arbustos crezcan rectos mirando hacia el cielo donde el Universo se hace visible. Si el jardín está ordenado nos llevará a un instante de conciencia.

En el círculo de corazones final cada uno expuso, a su manera, el estado de su jardín. Los corazones se expresaban donde las emociones y las palabras se expandían. A veces las palabras no expresaban, ni eran capaces de decir lo que el corazón sentía, pero esto también forma parte de la práctica. Por eso en algunas ocasiones cuando el corazón se funde con las palabras en un solo ser, surge la experiencia profunda como el caso del testimonio de Antonio Ballano que resumió en un poema:

"Entre el apego y el rechazo,
mi respiración navega dulcemente
hacia la limpia claridad
de la luna llena"

Esto me trae un recuerdo…
Por ello concluyo esta crónica con aquellas palabras que Denkô sensei le dijo al maestro Dokushô en la Hossen Shiki: «El agua de los ríos fluye de retorno al océano original». A lo que el maestro respondió: «¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla!»

Eso. ¡Qué maravilla!
13/11/2007 09:49 Autor: Agustín. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Carta a mis hermanos monjes de Myanmar*

- Cóbreces, 4 de octubre de 2007.  

Queridos hermanos monjes:

En nuestra comunidad sabemos lo que es perder a 18 hermanos, víctimas de la intransigencia religiosa, de las consecuencias dolorosas de una guerra entre personas de una misma tierra, y de todas las carencias culturales que generan el afán de poder.  Mi Orden conoce las torturas y martirio que sufrieron nuestros hermanos de China, del Monasterio de Ntra. Sra. de la Consolación. 

Hace muy pocos años siete hermanos míos fueron degollados en Argelia por quienes, aparentemente, rezan al Dios que nosotros rezamos.  Por esto, y por muchas razones más me uno a vosotros en vuestro sufrimiento, y considero que esto nos hermana por encima de todo lo que nos divide a causa de nuestras culturas y situación geográfica, observancias monásticas y prácticas religiosas.

Habéis dejado la contemplación de vuestros monasterios para mostrar uno de los frutos más hermosos de la oración: la solidaridad con el que sufre, y así uniros a los gritos que nacen de todos los corazones explotados y oprimidos.  Quisiera estar a vuestro lado... pero los monjes de Occidente somos muy amantes de nuestra clausura y de nuestro orden, y no me sería posible un viaje tan largo. Me gustaría convocar en la catedral más cercana una jorada de oración con todos los contemplativos y contemplativas de esta provincia, me gustaría llamar a todos los jóvenes de España a unirse a vosotros  –ya lo están haciendo en muchos lugares...- pero... sería muy complicado...

¡Estamos muy ocupados en el quehacer de cada día!  Pero, ahora más que nunca, quiero hacer mío y hacerosllegar el mensaje de otro monje que os tenía gran aprecio, y que decía así:

"Mi monasterio no es un hogar.  No es un lugar en el que me encuentre arraigado y establecido en la tierra.  No es un entorno en el que sea consciente de ser un individuo, sino mas bien un lugar en el que desaparezco del mundo como objeto de interés a fin de estar en él en todas partes por medio del ocultamiento y la compasión.  Para existir en todas partes tengo que ser Nadie.  Pero el monasterio no es una «huida» del mundo.  Por el con­trario, al estar en el monasterio asumo mi verdadero lote entre todas las luchas y sufrimientos del mundo.  Adoptar una vida que es esencialmente no- autoafirmativa, no-violenta, una vida de humildad y de paz es en sí una declaración de la propia postura.  Pero cada uno en esa clase de vida puede, por la modalidad per­sonal de su decisión, otorgar a su vida entera una orientación especial.  Es mi intención hacer de mi vida entera un rechazo de y una protesta contra los crímenes y las injusticias de la guerra y de la tiranía política que amenazan con destruir a toda la raza huma­na y al mundo entero. A través de mi vida monástica y de mis votos digo NO a todos los campos de concentración, a los bom­bardeos aéreos, a los juicios políticos que son una pantomima, a los asesinatos judiciales, a las injusticias raciales, a las tiranías económicas, y a todo el aparato socioeconómico que no parece encaminarse sino a la destrucción global a pesar de su hermosa palabrería en favor de la paz.  Hago de mi silencio monástico una protesta contra las mentiras de los políticos, de los propagandistas y de los agitadores, y cuando hablo es para negar que mi fe y mi iglesia puedan estar jamás seriamente alineadas junto a esas fuer­zas de injusticia y destrucción.  Pero es cierto, a pesar de ello, que la fe en la que creo también la invocan muchas personas que creen en la guerra, que creen en la injusticia racial, que justifican como legítimas muchas formas de tiranía. Mi vida debe, pues, ser un protesta, ante todo, contra ellas... 

Si digo que NO a todas esas fuerzas seculares, también digo SI a todo lo que es bueno en el mundo y en el hombre.  Digo SI a todo lo que es hermoso en la naturaleza, y para que éste sea el sí de una libertad y no de sometimiento, debo negarme a poseer cosa alguna en el mundo puramente como mía propia.  Digo SI a todos los hombres y mujeres que son mis hermanos y hermanas en el mundo, pero para que este sí sea un asentimiento de liberación y no de subyugación, debo vivir de modo tal que ninguno de ellos me pertenezca ni yo pertenezca a alguno de ellos. Porque quiero ser más que un mero amigo de todos ellos me convierto, para todos, en un extraño”.

Son palabras de Thomas Merton, muerto en Bangkok en 1968.  Las he leído muchas veces, las he difundido, las he meditado; pero, hoy más que nunca, os las dedico con todo el cariño de mi alma, con toda la solidaridad de mi corazón, con todo el sufrimiento de mi soledad monástica.  Deseo que vuestro sacrificio sea semilla de paz, como el martirio de los mártires es semilla de nuevos cristianos.

Que los poderes de este mundo sepan que no se puede acallar la voz del silencio.

Francisco R. de Pascual, ocso. Monje de la Abadía cisterciense de Viaceli.

(Te invitamos a que expreses tu opinión...)

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06/10/2007 16:35 Autor: agustín. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Los monjes budistas y el compromiso cívico *

  

La imagen que suele tenerse del budismo, al menos en Occidente, es la de una religión o cosmovisión que huye del mundanal ruido por considerarlo impuro y se refugia en la contemplación para no mancharse las manos ni contaminar la mente con preocupaciones mundanas. Según esa imagen, la interioridad es lo que conforma el universo budista: la vida interior, la paz interior, la liberación interior, el viaje hacia el interior de uno mismo. La huida del mundo lleva derechamente a su negación. El ideal budista solemos situarlo, casi inconscientemente, en el monje que vive austeramente, depende de la generosidad de los laicos, pasa el día meditando, es insensible a los problemas de la sociedad y renuncia a sus compromisos cívicos porque su meta está en lograr la reconciliación consigo mismo.

 

Estamos, ciertamente, ante un estereotipo que ni se corresponde con la doctrina y la ética budistas ni resiste la prueba de la realidad. El budismo posee un componente liberador que la actual hermenéutica está intentando descubrir. La compasión no se queda en un sentimiento interior inoperante, sino que se canaliza hacia los pobres a través de la participación en los movimientos de liberación. Se intenta practicar una espiritualidad socialmente comprometida. La profundización de la conciencia lleva a la generosidad de espíritu, al tiempo que proporciona la energía necesaria para activar la compasión. La paz en cada momento de la propia vida es condición necesaria para que pueda instaurarse la paz en el mundo.

 

Especial importancia adquieren los grandes principios budistas: el origen interdependiente de todas las cosas y la interrelación de toda la vida, la compasión hacia todos los seres, la no violencia, el cuidado de todo lo existente, la eliminación del sufrimiento. A la luz de ellos, algunos intelectuales seguidores del Buda han llevado a cabo una nueva articulación de las distintas vertientes de la justicia y la paz: social, racial, ambiental, sexual, etcétera. Un buen ejemplo son las reflexiones del monje budista Thich Nhat Hanh que se opone al dualismo exterior-interior, subraya la continuidad entre uno y otro ámbitos y considera la paz interior como cauce para la reconciliación inter-humana. El mundo es nuestro yo ampliado. Por eso es necesario cuidarlo y activarlo, afirma en su excelente libro Buda viviente, Cristo viviente.

 

La imagen de un budismo que pasa de puntillas por la historia se quiebra cuando vemos a monjes que se autoinmolan públicamente para denunciar situaciones de injusticia estructural y guerras imperialistas, que participan en las movilizaciones de los movimientos de resistencia global junto con no creyentes y creyentes de otros credos, y luchan contra las estrategias excluyentes de la globalización neoliberal; cuando conocemos a comunidades budistas que ponen en práctica alternativas sociales, políticas y económicas inclusivas y que participan en plataformas de diálogo inter-religioso e intercultural en busca de una ética común emancipatoria compartida con otras religiones, culturas y cosmovisiones.

 

Durante la guerra de Vietnam, Thich Nat Hanh creó la Orden de la Inter-entidad, comprometida en la vida cotidiana y en la sociedad. Su filosofía se resume en este principio: “Yo soy, en consecuencia tú eres. Tú eres, en consecuencia yo soy. Éste es el significado del término inter-entidad. Todos inter-somos”. La orden aborda los problemas de la justicia y la paz sociales y sensibiliza a sus seguidores a contrastar su conducta con las necesidades de la comunidad.

 

En el movimiento pacifista causó un fuerte impacto el caso de una joven de familia noble asociada a la citada Orden de la Inter-entidad, que se quitó la vida en un templo budista para llamar la atención sobre la necesidad de buscar la paz y la prosperidad para toda la humanidad. Un mentís similar a la idea de pasividad que se cree inherente al budismo se produce en Sri Lanka donde los monjes participan activamente en la vida política.

 

El Dalai Lama es hoy uno de los referentes mundiales más luminosos en el trabajo por la paz y la defensa de los derechos humanos a partir de una doble revolución: ética y espiritual, que compagina armónicamente la compasión para con los otros y la liberación interior. “Toda revolución espiritual entraña una revolución ética”, afirma en su libro El arte de vivir en el nuevo milenio, pero entendiendo por espiritualidad no la religión como sistema de creencias sino el cultivo de valores como la tolerancia, la compasión, el perdón, la búsqueda de la felicidad, la eliminación del sufrimiento, el amor, la solidaridad, etcétera. El ejemplo más reciente e impactante de un budismo que armoniza ética y espiritualidad es el de los monjes y las monjas budistas de Myanmar, que gozan de un gran respeto y reconocimiento entre sus conciudadanos por su estilo de vida austero y por sus actitudes siempre solidarias con los sectores más marginados de la población.

 

Ellos se han colocado en la vanguardia de la revolución azafrán liderando las manifestaciones populares, que han logrado reunir a más de trescientas mil personas, y han unido sus fuerzas a las de organizaciones sociales y políticas de la oposición como la Liga Nacional para la Democracia (triunfadora en las elecciones de 1990), de la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Syi, para luchar contra la dictadura y la represión militar, construir una sociedad democrática, combatir la corrupción generalizada, que está instalada en la cúpula de la junta militar gobernante, y erradicar la pobreza en la que vive sumida la mayoría de la población. Con su actitud dicen al mundo entero que entre espiritualidad y lucha por la justicia no hay contradicción.

 

Los monjes están demostrando un gran coraje cívico al resistir pacíficamente, en la mejor tradición budista, a la violencia de los militares que los reprime, encarcela y asesina. Todo un ejemplo de compromiso cívico y una prueba más de que la religión no siempre es opio del pueblo, sino, como dijera el mismo Marx, “el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación carente de espíritu”.

 *Juan José Tamayo es director de laCátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad CarlosIII de Madrid 

Artículo publicado en EL PAIS miércoles 3 de octubre de 2007.

 

03/10/2007 19:13 Autor: Agustín. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

LA JORNADA MAS ZAZEN. ZARAGOZA

Después del periodo de ajetreo que nos produce el verano, vino la calma, una calma deseada y sobretodo compartida.Una alegre sonrisa matutina, a pesar del somnoliento estado, nos daba la entrada a la jornada, Miguel Angel iba a dirigirla en esta ocasión e iba a ser una jornada a la antigua: con oryokis en el dojo, concentración absoluta.La guenmai deliciosa, mejor no abusar, el samu se hace breve hay mucha gente y se organiza todo en silencio, palabras no gracias, intuición.Insisto en que estas jornadas para mí son un descubrimiento muy parecido a las seshin, aunque requieren más esfuerzo en desconectar, los beneficios cosechados son increíbles.El cansancio de las rodillas no evita la sobriedad de la ceremonia final, a la que aún viene mas gente, y además nos acompaña Mar, y con más emoción que concentración observo el circulo de corazones. No se puede explicar, yo grabaría en video si se pudiera, como explicar los encuentros entre viejos amigos de la vía, las miradas entre todos, lagrimas, sonrisas, carcajadas, sapos y culebras también tuvieron una fuerza interior increíble. Expresar me resulta muy difícil, todo lo que siento ya lo han dicho otros, agradecer y saber que esta shanga nos quiere  ¡es la nuestra¡.Me siento bien y se que la cena de convivencia, después de esta jornada, va a ser más beneficiosa todavía para todos, para el dojo, pero me tengo que ir …..gracias….gasho.Gracias Zazen.

Alberto

   

03/10/2007 14:07 Autor: Agustín. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

EL AROMA DEL KESA

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EL AROMA DEL KESA

 

Los ladridos del perro vecino comenzaron amenizando la introducción a la costura del Kesa, pero la voz cadenciosa y clara de Mar los fue acallando como si entendiera el símbolo del espíritu del Kesa: el hábito de la entrega y de la liberación. Las palabras fluidas de Mar nos situaban en el punto exacto de partida hacia la inmersión de la costura del Kesa: «La costura del Kesa ha sido transmitida a lo largo del gran linaje y ha llegado hasta nosotros de una forma concreta. La costura, la actitud y la forma de vestir del Kesa es objeto de veneración y estudio en nuestra comunidad. Es una herramienta y símbolo de transformación espiritual, así como testigo de la liberación del Buda. Es la expresión máxima del bodhisatva».

 

Al día siguiente comenzamos la jornada. La disposición de espíritu se reflejó en la ceremonia que creó una actitud justa. El silencio y el recogimiento bañado con el aroma del incienso sagrado que nos fue entregado —tres gotas de polvo—, contrastaba con el sonido de la lluvia que golpeaba los cristales, con una inclinación en gasshô cayeron en nuestras manos para después olerlo; su perfume embriagó todo nuestro ser. Al mismo tiempo que penetraba interiormente hasta la parte más íntima de nuestro corazón, nos rociamos nuestro cuerpo como en un acto de unión con los Tres Tesoros: Budha, Dharma y Sangha. Ello nos incitaba a unificar la costura en una práctica de purificación antes de comenzar a coser el hábito del Buda.

 

Poco a poco cada uno se introdujo en su propio ser. Las miradas cómplices se transformaban unas veces en una sonrisa y otras en impotencia. Las «nuevas tecnologías» había que asimilarlas. Las tijeras no obedecían el camino trazado; la regla bailaba las medidas: los centímetros se volvían a veces milímetros y éstos se enlazaban con aquellos haciendo un baile de números. La aguja tan fina y sensible se introducía en la tela haciendo el camino de los arrozales. La atención era suma. La respiración de cada puntada se compendiaba en el camino del Dharma. En aquellas puntadas estaba concentrada toda la esencia de la vía, toda la magnificencia de la comunidad, y todas las enseñanzas que siglo tras siglo convergían en aquel instante.

La tela expandida sobre la mesa reflejaba en cada uno una situación diferente. Las diversas texturas y gamas de colores expresaban nuestra verdadera realidad. Íbamos penetrando de una manera singular en el desmembramiento de nuestro interior con las tijeras que cortaban nuestras ilusiones para después juntar las piezas e hilvanarlas a través de las puntadas. No sin antes observar que el hilo que entretejía los trozos de tela se desprendía, la cual volvíamos a enhebrar para seguir en el proceso de descubrir nuestra propia naturaleza.

Coser el Kesa es un proceso de vivencia; de retrospección hacia uno mismo. Se comprenden muchas cosas: corte a corte, puntada a puntada, respiración a respiración, donde ves tus contradicciones desde tu riqueza interior y comprendes que los Tres Tesoros son la vida intensa que el corazón te hace comprender la conciencia que hay en ti: todos tenemos la misma naturaleza.

 

El círculo de corazones, preámbulo del fin de la sesshin, mostró en un acto de sinceridad —que sólo se puede dar en la Shanga—, un abanico de frustraciones, logros, sentimientos y realidades que solo se transmiten de corazón a corazón: el Kesa es el aroma del Buda, del Dharma y de la Shanga.

  Agustín Vázquez Caruncho
13/05/2007 21:40 Autor: Agustín Vázquez. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Arte & Ego

Un amigo me comentaba hoy que el arte no sirve realmente para nada, y además nos hace un mayor 'ego'.

En principio, creo que tiene toda la razón del mundo... el arte y la cultura se han convertido en casi una dictadura de la existencia.  Dicen que se leen pocos libros, que se va poco a los museos...

Hay personas que disfrutan sencillamente caminando por el campo o jugando con sus hijos.  Parece que si no te sabes las últimas corrientes artísticas del momento o si no has leido la última novedad editorial, no tengas derecho a vivir.

Pero ¿la creación de una obra artística es posibilitada por el ego?

No vamos a ser 'integristas' también en esto.  Es cierto que he visto muchos artistas con un IMNENSO ego y que se creen hijos de los dioses, creando, no vidas, si no arte... 'algo con lo cual no podriamos subsistir'...  Indudablemente es importante el conocimiento, pero ¿hasta qué punto?

Muchos practicantes budistas, al menos en sus inicios, creen que hay que destruir el 'ego' para llegar a una ipotética 'iluminación'.  Sugiero que no le den más vueltas a eso y sigan practicando; con el tiempo comprenderán que el ego es muy importante para vivir el 'aqui-ahora', sin él no nos importaría cruzar la autopista cuando viene hacia nosotros un autobús.  Con esa forma de pensar sería bastante interesante ir a conocer al psiquiatra de la seguridad social.  Yo definiría al 'ego' como una protección de la vida, mientras esta dura.  Al 'ego' solamente hay que enseñarle quién manda en quién, si no ya podéis ir leyendo el libro 'La Doma del Buey' editado por Miraguano (ISBN 84-78136-161-2).

Pero de lo que tratamos en este artículo es del arte.  Si el pintor, escultor, fotógrafo, escritor, poeta, etc. se sienten bien expresándose desde lo más profundo de su corazón, es cuando al resultado suele llamársele 'arte'.  No olvidemos los grandes maestros zen y tibetanos, que siempre han utilizado el arte para expresar sus conocimientos más íntimos.

Pero si 'alguien' va de 'artista', y en su tarjeta de visita lo que más destaca es la palabra 'artista' y pretende hacer algo con sus artilúgios de 'arte', seguramente su 'ego' quedará muy insatisfecho al ver los resultados obtenidos y con el tiempo dejará de hacer 'arte' porque no sirve de 'artista'... sufrimiento, al canto.

Cuando yo utilizo mi cámara para captar un instante del tiempo, comprendo que no tomo nada de ese tiempo, el tiempo se me escapará siempre.  El instante que aparece en un papel fotográfico tampoco es la realidad del instante que sentí un día cuando realicé la fotografía, pero el 'reflejo' de esa realidad, me sirve para expresar lo mejor que puedo mi experiencia, que como practicante de zen, siento forma también parte de toda mi práctica; al igual que puede ser sonreir con mi hija, o comprarme unos pantalones vaqueros, o comer un plato de sopa.

Vivir, por el momento, es eso... tal vez un día deje de hacer fotografías porque considere que no comunico nada positivo hacia los demás, o siemplemente... porque he muerto.

(by Juan Carlos del Rio-fotógrafo)

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14/04/2007 21:03 Autor: zaragozazen. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

SEMINARIO EL PODER DEL VACÍO (Tosos 9 al 11 de marzo 2007)

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Cuando iniciamos el camino hacia el lugar dónde iba a realizarse el seminario sobre “El poder del vacío”, vinieron a mi mente muchas cosas. A medida que los kilómetros se los iba tragando el coche, recordé aquella imagen, del día anterior, en la que durante la conferencia de Sensei Dokushô, una rosa roja preciosa —perfectamente abierta en la cúspide de su floración— en un momento un pétalo se deshojó de ella y cayó hacía el suelo…

Entre el silencioso rugido del aire, y la alegría de mis compañeros de viaje, llegamos a Tosos, un pueblo pequeño a setenta y cuatro kilómetros de Zaragoza. El paisaje anterior era árido. En un instante la carretera que nos conducía al pueblo se introdujo en medio de un bosque lleno de pinares de repoblación. Era como una serpiente de asfalto que parecía adivinar el gran tema del seminario. La tarde de la inauguración nos regaló un sol brillante y primaveral, y su noche un cielo limpio que nos envolvía con sus incontables estrellas cuando íbamos a iniciar el seminario con el círculo de corazones.

 

Los encuentros previos se produjeron. Antiguos compañeros que hacía tiempo que no se veían; practicantes de la vía que se habían relajado; otros que por situación geográfica lo hacían solos, y algunos más que querían conocer a Sensei Dokushô. Otros venían empujados por algo que sabían que les iba a transformar su vida.

Los participantes se iban encadenando unos con otros, y la conexión se iba transformando en una red de ilusiones y vivencias, que en la cena se entretejieron y se terminaron de hilvanar con el primer círculo de corazones.

Las instrucciones y el cansancio del día nos llevaron al descanso.

 

Al día siguiente comenzaron las enseñanzas de Sensei.

KAN JÎ ZAI BÔ SATSU…

La experiencia de despertar es una experiencia de apertura, no de encerrarse en sí mismo...

Así comenzó el seminario. Y poco a poco Sensei nos fue introduciendo en el concepto de la vacuidad. La realización de la vacuidad no es una concentración mental, ni una ficción de la mente, es una experiencia vivida con el cuerpo en su totalidad.

Fue escudriñando el MAKA HANNIA HARAMITA SHINGYO. Frase a frase, palabra a palabra, fonema a fonema. Para que la comprensión fuera limpia y así meternos en la experiencia de este Sutra.

Las fuerzas que se establecieron en aquella sala se introdujeron por nuestros cuerpos. A unos de una forma; a otros de otra, pero lo que es cierto que a ninguno de los que estábamos allí el Hannia Haramita nos dejó indiferente. La penetración de las enseñanzas a lo largo del día fueron calando en nuestro ser como la lluvia dulce y suave  penetra en las plantas y en los árboles. Así penetraría en el jardín de nuestro interior, para disponer los elementos necesarios y se pusiera en marcha el laboratorio de la conciencia, la factoría de la luz para dirigirse hacia ella y percibirla sin ninguna obtención…

…saber escucharla y darse cuenta.

El día terminó con zazen. Allí respiración a respiración en el laboratorio se plasmaba el

YIÂTE YIÂTE. HÂRÂ YIÂTE.

HARA SÔ YIÂ TE.

BÔYI SOUA KÂ.

Juntos, todos juntos vamos juntos no hay otra forma de ir, porque todos estamos juntos.

Al día siguiente Sensei nos enseñó, cuál era la puerta, dónde tenía la cerradura y nos dio la llave para poder abrirla y practicar así la experiencia de la vacuidad.

 

El círculo de corazones fue el broche de oro del seminario: las vivencias surgidas en los dos días, las emociones y los agradecimientos se posaron en medio de aquel círculo que vibraba. El sol también quería estar presente y se coló como un hilo de luz entre las rendijas de las persianas. La expresión de la unidad en una sonrisa común, donde el Buda, el Dharma y la Sangha se mostraron en una única voz, en un sentir único, que se proyectó en la ceremonia de conclusión.

El gasshô final fue una extensión del último mensaje de Sensei Todos estamos unidos en la Mente Única.

 

Agustín Vázquez

20/03/2007 12:29 Autor: Agustín Vázquez. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Cine Forum 11 FEB 2007

El domingo 11 de febrero teníamos una cita en el dojo para una nueva sesión de cine-forum.

En esta ocasión estaba previsto proyectar “Sabiduría garantizada” pero por “problemillas técnicos” no pudo ser y se sustituyó por “Hero” una película china de 2002 dirigida por Zhang Yimou.
Era la primera vez que participaba en esta actividad. En alguna otra ocasión, egoístamente, recibía la información, conseguía “por mis medios” la peli y la disfrutaba sin compartirla. En esta ocasión no fue así; afortunadamente, pues tan hermosa fue la película como el generoso intercambio (de sensaciones, opiniones…) posterior a ella.

La película es de una belleza extrema. Cuidada en sus más mínimos detalles. Visualmente está contada como una sucesión graduada de coreografías. Marcada cada una de ellas con un color dominante que como en las fases de la alquimia va añadiendo su carga de significado (el rojo p. ej.: celos, pasión intrigas, pasillos laberínticos…)

Si bien es verdad que a algunos de nosotros nos pudo llegar a cansar que se recreara tanto en escenas de lucha y batallas. Pero es que esta es una película de “ciencias marciales” y como tal a algunos les despertó su rechazo a la violencia. Sin embargo el objetivo de la historia que se cuenta, según su director, es acabar con la violencia. Sus personajes viven motivados por el deseo de que se acabe la guerra.

Es también un drama épico y como toda leyenda, también esta conecta los arquetipos.

Puede contemplarse desde diversos planos y así fue interpretada.

- Desde la anécdota histórica que narra (magistralmente) las vicisitudes de la unificación china.
- Desde el plano político-social: las luchas de poder. El papel de las masas siguiendo ciegamente a un líder. El predominio de la ley. ¿Hasta que punto el fin justifica los medios?
- Desde la estructura psíquica, interpretándolo como las luchas internas. El deseo o necesidad de dar muerte (o dejar que prevalezca) al “rey interno”, eje interior en torno al cual todo gira y debe unificarse.

El mundo externo, tangible, como metáfora del interno, intangible.

Cada uno compartió con el resto la escena, secuencia, plano que le había impactado o quería destacar; o su reflexión en torno a una película llena de metáforas y contenidos simbólicos:

    - la caída de los velos.
    - la impecabilidad del maestro de caligrafía y sus discípulos, imperturbables ante las nubes de flechas. Llegando incluso a utilizar en alguna ocasión las “flechas del enemigo” a modo de pinceles para su propia tarea, realizada con total atención y máxima precisión.
    - la toma de conciencia por parte del rey del significado de la caligrafía (en un momento de máxima vulnerabilidad, a 10 pasos de su asesino, de espaldas a este y habiéndole entregado el arma).
    - todos los personajes, en un momento dado, están dispuestos a morir. Se entregan incondicionalmente a la muerte, dispuestos a RECIBIR, actitud también necesaria ante la vida.


Esto generó uno de los núcleos en torno a los cuales se desarrolló el debate.
    * Se habló de vida enfrentada / unida a la muerte. La película así, fue vista como una alegoría de la vida y la muerte y la forma de enfrentarse a ello.
    * Se habló de sacrificio, quizá absurdo, en aras de un “supuesto bien” o de “ideales políticos” de nuevo el tema del fin justificando los medios.
    * Se interpretó, no como muerte en sentido literal, sino como un entregarse a la vida “sin coraza” a “pecho descubierto” no temiendo a la propia vulnerabilidad. No temo ser herido (en una relación de pareja p. ej.)

Al hilo de todo esto, alguien introdujo una reflexión sobre la eutanasia.

Existe, por supuesto, una muerte física, pero también una muerte psíquica, una muerte social. Se habló de la muerte del ego…

No me queda ya sino recomendar, como no, esta obra de arte sugerente y profundamente capaz de conectar con contenidos psíquicos. De lo que en la tertulia se habló, no me siento capaz de reproducir más de lo que hasta aquí he hecho sin miedo a quizá modificarlo. Sólo añadir que me encantó que no fuera la típica tertulia “intelectual” donde tanto gusta escucharse a uno mismo, sino, por el contrario, que se hablara desde el corazón. Así pues, aprovecho para dar a todos ellos las gracias.

(Carmen Sauras)

12/03/2007 21:14 Autor: zaragozazen. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Un sanpai que vale una vida

Comparto con vosotros la experiencia vivida en la sesshin de otoño en Luz Serena.

11 al 15 de octubre de 2006.

Hacia el atardecer del día 11 de octubre —cuando el otoño aparecía tímidamente con sus colores diversos y brillantes—, Luz Serena se volvió a llenar de personas interesadas en la vía. Procedentes de diversos lugares nos encontramos allí cada uno con nuestras inquietudes, sensaciones y sentimientos, pero con un mismo espíritu de encontrar los tres tesoros para asimilarlos y unificarlos a nuestras vidas.

La mirada interior serena y consciente fue penetrando poco a poco. En el silencio cómplice la paz guerrera iba invadiendo nuestros corazones el cual iba asentando las bases iniciales para la búsqueda y la doma del buey.

El zazen hacía su trabajo poco a poco. Respiración a respiración. Después se manifestaba como una unidad en la ceremonia. Allí el Hannia Haramita se expresaba de una manera singular. Las expresiones corporales y la grandeza se hacían presentes: ¡Vibraban!

A la hora de la comida: los oryoki. Entre el silencio surgía la armonía y la belleza. Sólo sonaba la música de las claquetas que se unía en una sinfonía con los sonidos tercos y torpes de los cubiertos y los cuencos. Entre ellos la voz rigurosa del instructor que daba las indicaciones para que no hubiera ninguna situación embarazosa, aunque alguna sí que se dio entre las sonrisas respetuosas —pero cómplices—, de los compañeros de servicio.

En el samu, el trabajo consciente se iba concibiendo, azada a azada, rastrillada a rastrillada, fregona a fregona, sin olvidar a los compañeros de la cocina que en su labor callada se reflejaba el trabajo diario de toda una Sangha.

A la hora del descanso nocturno todo se iba agregando poco a poco, para reencontrarnos con nosotros mismos —¡una vez más!—, y así ordenar todo lo que había sido el día. Era como recoger todas las experiencias vividas para unirlas e integrarlas y así dormir en meditación: zazen, los teisho, el samu, los oryoki….

Han sido experiencias conmovedoras…, pero estaba por venir lo mejor. El día de la gran experiencia que a todos nos tocó vivir: el gran sampai.

La víspera de la conclusión de la sesshin, Sensei le impuso el rakusu al practicante Rodrigo —residente en el templo—. Fue un momento sencillo y de emoción, pero fue al día siguiente cuando se manifestaría.

La sesshin estaba a punto de concluir. Después del Mondo Sensei dijo:
—Empezamos la conclusión de la sesshin. Igual que el primer día la iniciamos con un círculo de corazones, la vamos a concluir igual. Esto no es un debate, sino una manera de dejar hablar al corazón y que cada uno lo deje expresar.

Después de algunas intervenciones pidió la palabra Rodrigo. Desde su timidez las palabras iban fluyendo y calando en el corazón de cada uno como una lluvia de néctar celeste. En aquellas palabras al Sensei que salían tímidas y firmes de su corazón nos sentíamos unidos a él. Eran palabras de agradecimiento por la ayuda que le había dado para transformar su vida. Sensei lo miraba con extrema atención. La timidez de Rodrigo le impedía levantar los ojos. Su mirada estaba en el centro del dojo. En un momento extrajo debajo de su rakusu un poema que había escrito para manifestar al maestro su agradecimiento y quiso que la Sangha fuera testigo de ello. Cuando terminó de leerla se levantó y se situó delante de Sensei —ahora sí que estaba frente a frente: maestro a discípulo—, y le dijo: «Sensei no me salen las palabras para agradecerte lo que has hecho por mí, te voy hacer sampai porque te lo mereces». En ese momento los corazones de todos nosotros estaban vibrando. Con una atención sublime Rodrigo empezó a hacer sampai. Todos —en nuestro interior— lo estábamos haciendo con él. El maestro lo miraba con profunda satisfacción. Con sus manos en gasshô, recibió aquel sampai sincero y emocionado: una..., dos…, y tres veces: ¡los tres grandes tesoros! Cuando Rodrigo terminó, se retiro a su lugar. Sensei afirmó: «Esta es la flor de loto que surge del fango».

La emoción de aquella experiencia nos embriagó a todos. Allí se hizo presente: la Sangha está viva.

La experiencia que acababa de vivir resumía —para mí— toda la sesshin.

He visto por primera vez,
la otra cara de la luna.
¡Qué maravilla!

(Agustín Vázquez Caruncho)

12/03/2007 21:11 Autor: zaragozazen. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Jardín Interior

PEQUEÑAS COSAS

(A Mar y Miguel con un cariño muy especial)

Todo empezó
en el umbral
de aquella tarde serena.
Donde la dulzura
tocó mi corazón inquieto
y remansado,
que devolvió
al guerrero escondido.

Descubrí la belleza,
y un jardín precioso.
Allí comencé,
y allí permanezco,
para despertar a la hermosura
de ese jardín interior.

Allí el corazón me habla.
No me importa
lo que recorre.
Sólo que camina.

Porque ser
es vivir...
Es morir.

(Agustín Vázquez)

12/03/2007 21:08 Autor: zaragozazen. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Huella

(Al maestro Dokushô)

Llegaste ligero
y te posaste,
sin ruido,
en mis aguas tranquilas.

Tu vuelo rasante,
las removió.
Comenzaron a moverse,
a formar minúsculas olas,
que entretejían resplandores.

Al final tus alas
tocaron mis aguas
y sentí ser.
Y te posaste en mí.
Y sentí tu hotsu
en mi espalda.

Era la señal.
La huella en mi corazón.

(Agustín Vázquez)

12/03/2007 20:56 Autor: zaragozazen. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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